Después de una aburrida y larga tarde de estudio, escribí un cuento, algo de misterio, algo de odio, algo de sangre. He tenido algunos problemas con el título, aún está en proceso de decisión haha, en fin, espero que les guste!
Esa noche se sintió el grito en todo el barrio, despertó a varias familias y ahuyentó a varias aves, segundos antes había un alma más en ese sector.
- ¿Qué robó Hoxley de la casa?- Fornieles se notaba totalmente seguro.
-No tengo idea, me obligó largarme, me dijo que era por mi bien- El hombre temblaba, sobre su blanca frente resbala algo que estaba entre sudor y sangre, sus nervios se aspiraban en el aire. Sabía que Fornieles no dudaría en atravesarle una bala por la frente.
Se encontraban en una habitación totalmente obscura, el único rayo de luz que entraba daba de golpe en la cara de Fornieles, dando un aspecto aún más tétrico a la situación.
- No tengo tiempo para estupideces, ¿me oyes?, voy a contar hasta 3, si no respondes, creo q sabes que pasará.- La víctima no logró ni siquiera balbucear una palabra antes de que el frio metal de la bala atravesara su cabeza.
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- Señor ministro, no creo que sea lo más recomendable optar por el toque de queda en la ciudad, el caos se volvería aún mayor, no creo que nuestro gobierno pueda resistir más muertes.- La señorita Hoxley se había sentado en su butaca enfrente del discreto escritorio del ministro.
-No sabría que decir Hoxley, ese hombre está causando grandes problemas en el pueblo, la gente tiene miedo, cada vez que salgo del despacho huelo el nerviosismo, necesitamos una solución que lo extermine de nuestro camino.- El ministro tenia expresión de cansado, al parecer su capacidad de líder había sido sobrepasada por el gran caos que sembraba Fornieles en la ciudad. Sin duda era un asesino despiadado, pero no era como los demás, el ministro sospechaba que buscaba algo diferente a lo que buscan los hombres comunes.
-Jefe, con todo respeto, ¿no cree que esto se le escapa de las manos?, déjeme darle algunos consejos sobre administración, claro que, con todo respeto...-
En los siguientes 5 segundos pasaron varias cosas a la vez, Hoxley, hábilmente disparó en la pierna del ministro, se levanto y lo amarro a su silla.
-Ni siquiera lo intentes Hoxley.- Sin que nadie lo percatara uno de los guardias del edificio había entrado a la habitación, pero había algo raro, sus pies no estaban apoyados en la tierra, de pronto el cuerpo del guardia cayó al suelo. De traje negro hasta el suelo, con un sombrero que le cubría todo el rostro, la imponente figura de Fornieles se presentaba, siniestra en el pequeño despacho.
-¿Qué mier...- La cara de perplejidad de la mujer no era descriptible.
-¿Impresionada Hoxley?, ¿qué esperabas?, ¿cartas de felicitaciones?- Sin dejar de apuntarle en la frente a la joven, Fornieles se quitó el sombrero lo dejo en el suelo y se sentó en el suelo, tenía un gesto serio y la cara llena de cicatrices, tenía aspecto de haber visto más que nadie.
-¿Qué haces aquí?- preguntó Hoxley.
-¿No es obvio?, vamos Hoxley creí que eras inteligente, vengo a matarte.- Su rostro no denotaba ninguna pisca de distracción, se notaba que estaba decidido.
-¿Crees que te dejaré matar al ministro y que parezca un suicidio? no seas idiota, debiste suponer mi visita. Aunque, evaluemos la situación, Podrías matarme, matarlo a él y decir que llegaste y encontraste la situación. También podría matarlos a los dos- En ese momento saco otro revolver de su abrigo, apuntándolo a la frente del ministro, quien puso su peor cara de sorpresa - de ese modo, mi visita parecería jamás realizada, lástima que disfruto ser un conocido asesino, deberías saberlo, nunca evito reconocer mis asesinatos.- Al decir esto, guardo uno de los revolver y saco un cuchillo, con este marcó un símbolo en la frente del guardia, parecía un triángulo con una gran "F" en su interior.
-Por favor James, puedo ayudarte, puedo darte dinero, honor, ¡lo que quieras!- Hoxley estaba desesperada, su plan hacia el poder estaba siendo frustrado por el hombre que más odiaba.
-NO SEAS ESTÚPIDA!, te contaré algo sobre mí Minerva Hoxley, mejor dicho, dos cosas. Primero, JAMAS me llames por mi nombre, si quieres vivir claro, odio ser el hijo de ese idiota de James Fornieles, si no hubiera muerto cuando tenía 8 años, yo mismo lo hubiera asesinado. Segundo,mira... hay hombres en la vida que buscan el poder y las riquezas, pero hay hombres Minerva, que buscamos otra cosa, solo queremos ver el mundo arder, queremos que se den cuenta de una vez malditos, que son la única gran plaga que azota estas tierras.- Cuando terminó su discurso su cara de desquiciado era increíble, el olor a moho acentuaba más su aspecto de loco. Tenía los ojos fijos en Hoxley y una sonrisa en su boca que parecía una cicatriz más de la amortajada cara.
- Se acabo el juego señorita Hoxley.- Sin más palabras le atravesó una bala en la frente.- Ha! señor ministro casi olvide su presencia, pero a mi parecer, ha visto demasiado para seguir en este mundo, salude a Hoxley de mi parte.- y con una sonrisa cruel le encajo una bala entre los ojos al ministro.
Antes de marcharse marcó en la frente a sus dos víctimas, tomó un papel del escueto escritorio del ex ministro y escribió "Es solo el comienzo". Firmó el papel con el mismo símbolo marcado en la frente de sus víctimas y se largó.