domingo, 25 de diciembre de 2011

El Chojin [Libro]



El Chojin es un rapero español, uno de los mejores y más veteranos en el ámbito, pero decidió dejar un poco la rima por esta vez para expresarse sin una base, el libro que  aquí les dejo fue publicado por él y es una especie de diario de vida con profundas reflexiones que verdaderamente hacen pensar, yo ya he leído dos capítulos y ahora voy por el tercero, muy recomendable. A continuación les dejo un enlace para descargarlo.

Feliz Navidad!!!




sábado, 24 de diciembre de 2011

Prólogo [El principio del fin]

No estoy seguro, pero a mi parecer, un prólogo debe aclarar lo que se viene por leer, o lo en este caso, ya leído. Si leíste mi cuento anterior esto aclara muchas cosas, si no los has echo lee el prólogo y el cuento te espera más abajo!!.



-¿Porque perfeccionar lo que pensamos para decirlo?, ir por ahí diciendo cosas que tal vez no sean exactamente lo que quieres decir o lo que piensas solo porque suena bien, no va conmigo-.

 Sábado por la mañana: despertó, en la boca tenía esa sensación de la indeseada resaca, anoche fue algo raro, acabó pensando quizá más de lo que debía, menos de lo que quería pero exactamente lo que yo quería. Meterle las ideas a la gente en la cabeza mientras poseen el juicio nublado puede ser sencillo, pero cuídate, esas mentes débiles y mutables cambian a su gusto a su estúpido y poco conveniente gusto.



 Sí ese soy yo, un don nadie que va por ahí ordenando el mundo a su manera, a su gusto, pero sin un objetivo, como un conejo perdido en la jungla de metal, no sabe donde lo llevan sus brincos, solo sabe que busca la salida. Quizá falta un poco de esfuerzo si pero no intento remediarlo. Que tus lazos sean débiles, que no duela cortarlos, eso me enseñaron en mis tierras, antes de la catástrofe que me trajo aquí.

 Se preguntaran de que catástrofe hablo, esa es la historia que quiero contarles, lo que quiero que sepan es como llegue a ser quien soy. Entonces, comencemos todo empieza por 2 personas que no conocía, y el hecho de que entre ellos se conocieran me trajo aquí.

 14 de mayo de 1994, dos personas se conocen en una lavandería. Charles es un hombre de unos 34 años, es un mago, los magos son personas extrañas, nunca te dicen la verdad, nunca practican la verdad, sus trucos son ilusiones, realmente no hacen magia, solo te convencen de ello. Minerva tiene 29 años, está desempleada, hace 3 meses que busca un trabajo, no consigue uno por no tener oportunidades, lo que pasa es que busca un trabajo con poder, así es, Minerva ansía poder, su interior arde por conseguirlo. Desde el 14 de mayo, cuando Charles saludo a una apuesta chica en esa apestosa lavandería, los problemas comienzan. 



5 años después conocí a Minerva, trabajaba para el ministro de un pueblo cercano, desde que la vi, en su mirada noté ese deseo del cual les hablo, esa ansia de poder insostenible que la derrumbaba, pero se estaba acercando al poder, puedo notarlo.


Dos meses después de conocer a Minerva, ella me presentó a su pareja: Charles. Un tipo algo sombrío, demasiado introvertido, parecía saber algo que no debería, algo que lo destruyó por dentro, dejando solo un cascarón que era lo que yo estaba apreciando. Comencé a sospechar cosas sobre esta extraña pareja, nuestros lazos no se estrechaban, pero tampoco los dejé de lado, como ya os expliqué, conservo lazos débiles con la gente.

Comencé a matar gente, perdiendo mi poder de inducirles ideas, explotó mi ira, destruyendo todo a mi alrededor, esto tubo sus consecuencias claro, acabé lleno de cicatrices, pero la más severa, después de una gran masacre, quemé un bar, un hombre me detuvo allí, se abrazo fuerte a mi pierna, me llevo hacia él y me hizo una cicatriz en la cara, con mi cuchillo, el cuchillo que yo mismo le clave en su hombro, lo atravesó por mi cara como por cualquier trozo de carne que esta siendo cocinado y me marcó fuerte y viva la cicatriz,  la más profunda de todas, la más dolorosa, pero la más merecida. Después de eso, el fuego consumió al hombre, logré divisar su cara, era Charles.



 Minerva me culpó por la muerte de su cónyuge, prometió buscarme, encontrarme y acabar conmigo, pero yo me largué, no se si por miedo o por vergüenza, me fui a los cerros, donde nadie me encontrara, ni siquiera el frío y solitario viento pudo rozar mi cara por años.

 Durante esos años reflexioné mucho y tome decisiones tan despiadadas que hasta el mismo demonio se niega  a ejecutarlas. Acompañado de un olor repugnante y nada más que un cuchillo volví decidido al pueblo en el cual aún dormía Minerva, decidido a matarla.