miércoles, 29 de octubre de 2014

La ruleta

Te conocí por casualidad, en un lugar en el que estaba por casualidad lo que creó un hechizo más poderoso en mi piel . Tiemblo en cada letra de incertidumbre y demencia pero no hace frío. Tecleo tecleo, presiono más teclas de las que quiero. 

¡Quién eres!, lo grito incesante en mi mente. Mis demonios rebotan en todos los rincones de mi cráneo. Me estiro y me recojo como gelatina barata. Miro la pantalla y veo una cara que no se ve pero que me mira y yo miro esos ojos que no se pueden mirar esperando que sí. Desapareces.

Rompes mi rutina mental con tus apariciones. Me desespero por tus identidades y las "a" y las "o" en cada palabra y mis temblores y tus certezas y las "o" y de nuevo los temblores. De nuevo los temblores. 

Y desapareces y exploto. 

Emerjo.  

Exploto.

 Se aprietan mis ideas en las garras del cuervo y las escondo porque hacen mal. Siento los calambres de incertidumbres y me encierro en mis escudos y mis sombras, eres una ruleta sin victorias en mi mente. 

¿Te conocí realmente?.

jueves, 2 de octubre de 2014

El cuervo y el picaflor


 Llevo una vida común, existen preocupaciones que se solucionan ocupándose nada más, tengo necesidades que se satisfacen rápidamente y te tengo a ti. Te tengo todo el tiempo encerrada en una pequeña jaula en mi cabeza, eres como ese picaflor que se escabulle fácilmente de mi cuervo y que aun bajo las sombras puedes verlo acecharte. Cada uno de sus gritos destroza las paredes de mi cráneo, ansioso por poder volar a encerrarte en sus alas, está convencido de que es más grande que tú, que es más fiero que tú.

 Magnánimo espectáculo que es verte revolotear en mi imaginación, eres un enjambre de pensamientos condensado en esos ojos que me miran con decepción, que yo miro de vuelta con entusiasmo y valentía. Hasta que llega el cuervo, se para en mi hombro, magullado por sus garras, te vuelves a tu jaula. Ya no puedo mirarte, ya no puedes aletear, mi tortura negra y alada ya no puede alcanzarte. Hasta que duerma y comience la persecución de nuevo, seré espectador hasta que encuentres la salida o más bien decidas ir hacia ella.