¡Quién eres!, lo grito incesante en mi mente. Mis demonios rebotan en todos los rincones de mi cráneo. Me estiro y me recojo como gelatina barata. Miro la pantalla y veo una cara que no se ve pero que me mira y yo miro esos ojos que no se pueden mirar esperando que sí. Desapareces.
Rompes mi rutina mental con tus apariciones. Me desespero por tus identidades y las "a" y las "o" en cada palabra y mis temblores y tus certezas y las "o" y de nuevo los temblores. De nuevo los temblores.
Y desapareces y exploto.
Emerjo.
Exploto.
Se aprietan mis ideas en las garras del cuervo y las escondo porque hacen mal. Siento los calambres de incertidumbres y me encierro en mis escudos y mis sombras, eres una ruleta sin victorias en mi mente.
¿Te conocí realmente?.