Es como si todo lo que siempre he creído correcto se haya transformado en el demonio del que estaba escapando. Es como un trueno que golpea la puerta, como si fuera esperar una respuesta. El solo entra. Creí que necesitaba salir de la conciencia pero cuando volví me di cuenta de que estuve mucho tiempo fuera, que el polvo ya había criado arañas. Llenas de cosas que no merecen ser nombradas dentro.
Así uno llega arrepintiéndose pero el tiempo no perdona a los insensatos derrochadores
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