lunes, 6 de mayo de 2013

El tiempo

Siento como tiemblo por dentro, quizá es por el invierno, quizá son mis ojos que ya vieron mucho por esta función y lloran por un tiempo de sueño profundo, allí donde solo el viejo carroñero llega. Han sido días reveladores sin término ni comienzo, no me di cuenta y estaba escapando del monstruo en el bosque infinito, infinito como el acantilado entre cada uno de nosotros. 

Es como si todo lo que siempre he creído correcto se haya transformado en el demonio del que estaba escapando. Es como un trueno que golpea la puerta, como si fuera esperar una respuesta. El solo entra. Creí que necesitaba salir de la conciencia pero cuando volví me di cuenta de que estuve mucho tiempo fuera, que el polvo ya había criado arañas. Llenas de cosas que no merecen ser nombradas dentro.

 Así uno llega arrepintiéndose pero el tiempo no perdona a los insensatos derrochadores

No hay comentarios:

Publicar un comentario