sábado, 18 de mayo de 2013

¿Qué?, no

No estoy siempre seguro, pero casi nunca si. Ahora soy un carroñero, me devoro mi propia existencia, me lleno a mi de miedo. Recordaré recordarlo siempre, perdón, lo intenté, ¿qué?, no.

¿Puedes contármelo tú?, si, no recuerdas, ¿qué?, ¿no?. Entonces conté la historia. En ese tiempo cuando el viento soplaba libre los lindes lleno de instinto, en un viejo sótano, imposible más sucio, tanto que ni siquiera inmundo seria suficiente. ¿Recordó el olor?, ¿que?, no. El frío lamiendo cada hueso de su vana existencia, ahí estaba usted contando sus dedos como si uno fuera a desaparecer. Pero si desapareció.

Desapareció, sus ojos ciegos no lo vieron más, pero en ese momento otras cosas aparecieron, como accidente para usted, pero como plan para mí. Había creado un carroñero. Me pregunta que paso, la vida pasó. ¿Qué?, no. Si, ahora, consuma su existencia caballero, aquí no hay lujos, no hay piedad, no hay control. Solo usted y su hambrienta conciencia. Hambrienta de usted.

No hay comentarios:

Publicar un comentario