miércoles, 27 de junio de 2012

Trayectoria circular

Tomate el café rápido, en pocos segundos termina el tiempo asignado, ponte esa bufanda como si te ahorcaras, hay una suerte de frío afuera, estás apunto de resquebrajar el débil engranaje que representas en la maquina masa con la que caminamos juntos al supuesto y especulado progreso. Del cual ni siquiera tu Dios podrá expiar culpa en el momento correcto.

Bájate del auto y camina por ese pasillo vacío de tan temprano que llegaste, algo no funcionó hoy y hasta ese detalle te arruinó el día, comenzaste a girar hacia el lado opuesto y rompiste ahora si. Se destruye el mundo en tu mente y te encerraste en esos pasadizos que aveces la inspiración cierra, pero que por mucho tiempo te esperaron llenos de polvo.

Como salir ahora es la pregunta, pero la respuesta es más simple que la pregunta: para que salir. Para que volver a correr por esa rueda para ratas, mejor enciérrate en ti mismo, donde nadie juzga a nadie, donde tu eres el Dios, que ahora si puede expiar culpas.

miércoles, 20 de junio de 2012

Crudo y real.

 Entre la espada y la pared en una decisión que yo no tomo pero que puede derrumbar edificios de estúpidas ilusiones, mejor me alejo de esa posibilidad, si la sigo voy quedando como el pájaro que fue criado en una jaula por una vieja demasiado amorosa para dejarlo fuera, sin saber que estaba condenando su mundo. Prefiero comerme la jaula y burlar a la vieja.

Me fugo del mundo que me hubiera costado la muerte, porque no podría vivir eternamente atrapado en sufrimientos demasiado banales para tomarlos en cuenta.¿Y qué?, así somos todos al final, demasiado despiadados para dejarnos ver ante el mundo juicioso que aunque te digas el más consecuente te hace usar la máscara de muerte, que alguien va a sacarte y ridiculizar tu poderío. Con eso aniquilan tu pequeño artilugio. Voy mejor encerrándome en mi ánima, no me anima pero estoy cansado de aparentar apariencia, ya voy prefiriendo el crudo tormento.

Desde hoy soy la verdadera imagen que frente al espejo, que con todos sus errores, vestí de indie para ocultar el ente oscuro, sin compasión pero seguro que guarde todo el tiempo, te guste así genial, sino como dicen las estúpidas desmotivaciones, que esta vez no me desmotivan, espera a que me importe, porque no te seguiré para eso.

Demoro 15 minutos en escupir lo que dice mi mente, harta del daño que demasiado Kafka, Coppola y consejos absurdos del mundo. Dicen que lo bueno viene en frascos pequeños, debí haber hecho un frasco más grande.

lunes, 11 de junio de 2012

Eugène Ionesco - La cantante calva (Fragmento)

Sra. Smith: El yogurt es excelente para el estómago, los riñones, el apéndice y la apoteosis. Eso es lo que me dijo el doctor Mackenzie-King, que atiende a los niños de nuestros vecinos, los Johns. Es un buen médico. Se puede tener confianza en él. Nunca recomienda más medicamentos que los que ha experimentado él mismo. Antes de operar a Parker se hizo operar el hígado sin estar enfermo.

Sr. Smith: Pero, entonces, ¿cómo es posible que el doctor saliera bien de la operación y Parker muriera a consecuencia de ella?

Sra. Smith: Porque la operación dio buen resultado en el caso del doctor y no en el de Parker.

Sr. Smith: Entonces Mackenzie no es un buen médico. La operación habría debido dar buen resultado en los dos, o los dos habrían debido morir.

Sra. Smith: ¿Por qué?

Sr. Smith: Un médico concienzudo debe morir con el enfermo si no pueden curarse juntos. El capitán de un barco perece con el barco, en el agua. No le sobrevive.

Sra. Smith: No se puede comparar a un enfermo con un barco.

Sr. Smith: ¿Por qué no? El barco tiene también sus enfermedades; además tu doctor es tan sano como un barco; también por eso debía perecer al mismo tiempo que el enfermo, como el doctor y su barco.

Sra. Smith: ¡Ah! ¡No había pensado en eso!...Tal vez sea justo...Entonces, ¿cuál es tu conclusión?

Sr. Smith: Que todos los doctores no son más que charlatanes. Y también todos los enfermos. Sólo la Marina es honrada en Inglaterra.

Sra. Smith: Pero no los marinos.

Sr. Smith: Naturalmente.

domingo, 10 de junio de 2012

El cuervo

Al final me logré dar cuenta porque me había pasado todo, ese montaraz con el gorro de cuervo me lo dijo y nunca lo escuché, sabía como hacer las cosas y yo lo pase por alto. Traía consigo el antídoto para curar la herida que yo aún no tenía. 

Me sorprendió una mañana un color extraño en mi mano, no sabría decir que era pero se hacía notar como si fuera su deber último en la existencia. No le presté atención y seguí hundiéndome en el circulo vicioso del tiempo que camina en torno al mismo castaño siempre como si a cada paso que da olvidara el anterior. Después de varias monótonas vueltas, la mancha de la mano se había esparcido llegando casi al pecho, agrupándose donde los astutos médicos dicen que está el corazón. Aún no sabia que significa.

La situación ya está escapando de mis torpes alcances, soy como una mosca en un frasco de vidrio, demasiado grande para haberme dado cuenta antes de que estaba atrapada. La mancha ya esta afectado todos mis sentidos, se acaba el oxígeno dentro del vaso. 

Mientras caminaba por una acera, ya desesperado, díscolo alguien me tomó del cuello, sin dejarme verlo, sin dejarme al menos saber quien era. Cuando desperté de quizás que truculento artilugio vi frente a mi un hombre de mirada cansada, que inspiraba un aire de sabiduría pero que tenia que, al igual que todos, someterse a esas caminatas al rededor del castaño (últimamente me decidí a llamarlas rutina). Agobiado le pregunte que le pasaba al viejo maldito, porqué me raptó. Intentó explicarme, intentó ayudarme pero no lo escuche, tanta cólera acomulada explotó en un golpe certero, directo al sujeto, me dio tiempo suficiente de escapar de sus manos sabias, cometiendo el acto más estúpido de mi asquerosa existencia, viendo la aleta de su sombrero de cuervo en el suelo.

Tanto tiempo después me doy cuenta, la gente buena siempre tiene lo peor, el montaraz intentó salvar la exasperada vida que yo tenía, pero mis ojos sordos no atendieron. Ahora entiendo el veneno de mi mano, era la soledad angustiante a la que le abrí la puerta y deje hacer estragos en mi morada.

viernes, 1 de junio de 2012

Gracias viejo

 Este tema de caminar me está volviendo loco. Cada vez que se interpone un pie al anterior es mejor, con la noche adecuada y los zapatos más cómodos que tengas, quizá empapado hasta las rodillas del barro que relucirá a la mañana siguiente. Así decía mi viejo, en esas eternas noches en el cerro. Disfrutábamos mucho con mi viejo.

 Ahora ya años después entiendo a que se refería, el viejo no era tonto, cuando estás lleno de incertidumbre, una de esas caminatas eternas te aclara el panorama como viento cortante en la nube de la vida. Yo ya decidí el siguiente paso.

 No estoy seguro si algún día podré superarte, eres grande y humilde a la vez, sabio y ignorante, te agradezco haber sido como eres, tu consejo me llevo por el camino que tu nunca te atreviste a andar, el camino lleno de abismos, pero siempre hay de donde sostenerse a esa eterna caída solo hay que encontrar la grieta correcta, no pierdes más de lo que pierde un niño al caer de su bicicleta, solo es otro rasguño en la ruta. Te sorprenderá lo que hay al final, solo más caminos, porque en esta competencia no hay premios, el único premio es el seguir caminando en esa noche húmeda.

Apología de un Inmigrante

Hace algún tiempo cree este discurso público para exponerlo en mi colegio, espero les guste.


Estoy  aquí, a casi cien años de mi muerte, parado frente a ustedes para manifestar mi último veredicto, para entregar mi último suspiro a un mundo que se resiste al cambio, porque el racismo y la xenofobia siguen siendo una barrera para los ojos novatos que no pueden ver más allá de ese muro, porque el inmigrante aún sigue siendo despreciado y porque este país no es capaz de ser consecuente con sus planteamientos. Mi nombre es Isidro Cupitty, inmigrante italiano del siglo XIX.
 Desde el  momento en que puse un pie en esta tierra -con mi mejor espíritu de superación-  fui despreciado por ser el visitante, por ser quien viene a robarle a un país que clamaba ayuda, pero que se negaba a aceptarla. Sin embargo, aparecí con esfuerzo, asomé la cabeza entre un rebaño amaestrado para permanecer en silencio y no pasé desapercibido: "Es un hombre escrupulosamente honrado, muy activo y trabajador, a pesar de sus 67 años de edad, se distingue por su puntualidad y buena asistencia1".
Inconsecuente se vuelve esta sociedad que, a veces, ni siquiera siento mía, porque cuando proclaman en la Constitución que todos somos vistos con los mismos ojos ante la ley, mienten, porque cuando el peruano, que viene a buscar oportunidades a Chile, es menospreciado, también mienten, porque cuando sus ojos revelan el prejuicio, vuelven a mentir.
Hoy quiero mostrarles el error, vengo decidido a cortar la descomunal nariz de madera que no para de crecer debido a la mentira. Hoy vengo a decirles que es posible derribar la pared del racismo. Porque en el mundo siempre hay mucho que aprender y es que cuando  vemos en los ojos del inmigrante un hermano, y no un oponente, dejamos que entre en nosotros su vida y que su conocimiento sea nuestro conocimiento. Desde donde llegan, tienen algo que decir, desde las adoquinadas calles de Florencia hasta los altiplanos Bolivianos y dejarlos de lado es insensato, pues sin inmigrantes la industrialización de Chile aún sería un tema pendiente en el caldero de asuntos inconclusos de nuestro país.




Sin embargo no todo es una pena en estas tierras, existen aun las personas  que dan una mano desinteresada. Aquí y en el mundo entero siempre habrán buenas personas camufladas en el manto de dinero que usan los poderosos para ocultarse. De estas personas que les hablo, hay en todos lados, pero a veces, el grueso manto verde los hace alejarse de su patria y buscar refugio, muchas veces en la tierra que ahora pisamos y tomaré las palabras del inmigrante Carlos Andwandter en prueba de lo que digo: "Seremos Chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere, defenderemos a nuestro país adoptivo uniéndonos a las filas de nuestros nuevos compatriotas, contra toda opresión extranjera y con la decisión y firmeza del hombre que defiende a su patria, a su familia y a sus intenciones. Nunca tendrá el país que nos adopta por hijos, motivos de arrepentirse de su proceder  humano y generoso".
Finalizando, más allá de cualquier beneficio económico, traspasando cualquier territorio, superando toda cumbre xenófoba, debemos encontrar la unificación, solo si juzgamos a los demás por quienes son y no por el lugar de origen, solo así, encontraremos la verdad. La riqueza de la humanidad no está en solo algunos hombres, está en todos los hombres, de todas las razas, de todas las ideologías y culturas. Gracias.

1. El trabajador, periódico quincenal, en su edición del 13 de diciembre de  1924).