Tomate el café rápido, en pocos segundos termina el tiempo asignado, ponte esa bufanda como si te ahorcaras, hay una suerte de frío afuera, estás apunto de resquebrajar el débil engranaje que representas en la maquina masa con la que caminamos juntos al supuesto y especulado progreso. Del cual ni siquiera tu Dios podrá expiar culpa en el momento correcto.
Bájate del auto y camina por ese pasillo vacío de tan temprano que llegaste, algo no funcionó hoy y hasta ese detalle te arruinó el día, comenzaste a girar hacia el lado opuesto y rompiste ahora si. Se destruye el mundo en tu mente y te encerraste en esos pasadizos que aveces la inspiración cierra, pero que por mucho tiempo te esperaron llenos de polvo.
Como salir ahora es la pregunta, pero la respuesta es más simple que la pregunta: para que salir. Para que volver a correr por esa rueda para ratas, mejor enciérrate en ti mismo, donde nadie juzga a nadie, donde tu eres el Dios, que ahora si puede expiar culpas.
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